Conectate con nosotros

Nacional

Volviendo al ágora

Publicado

en

Volviendo al ágora

Entre vasos espumantes y colillas de cigarrillos, dos estudiantes de filosofía buscan popularizar el acceso al conocimiento, al diálogo y a la discusión a través de charlas desestructuradas que invitan a pensarnos y a pensar la realidad más allá de nuestras narices.
Volviendo al ágora
Por Romina Aquino González

Fotos: Fernando Franceschelli /Esteban Servín Hütter

En la Antigua Grecia, los espacios públicos, como por ejemplo las plazas, eran puntos de encuentro comercial y político. El ágora, como denominaban a esos sitios, era el centro de la vida social y en él se aglutinaban ferias y bazares, pero por sobre todo, daba lugar a discusiones de interés general. Hoy, el bar de turno se convierte en el ágora, donde las personas debaten sobre política, filosofía y cultura. Cuántas cosas pasan en un bar y cuántas conversaciones filosóficas se desarrollan alrededor de una cerveza.

La filosofía es parte de nuestras vidas, aunque no estemos conscientes de ello, pero cada vez que intentamos resolver dudas como “¿para dónde va mi vida?”, “¿qué quiero?”, “¿qué pasa con el país?”, “¿cómo superamos una pérdida?”, estamos haciendo filosofía. Quizás en el trajín del día a día se torna difícil darle espacio a ese tipo de preguntas, pero al compartir con amigos, en algún bar o café, analizarlas y profundizar en ellas son actos inevitables.

Raúl Acevedo (Raulín) y Sebastián Arestivo son protagonistas de frecuentes tertulias. Fuera y dentro de las aulas se juntan a debatir con compañeros, profesores y amigos sobre diferentes aspectos relacionados con las ciencias sociales. Quisieron llevar a otro nivel sus discusiones y se animaron a presentar Filosofía en el Bar, una iniciativa alternativa de charlas multidisciplinarias sin la estructura de la academia, pero con la pasión por el conocimiento.

Ambos son estudiantes de filosofía; Raúl se recibió en la Universidad Nacional de Asunción, y Sebastián está cursando en el Instituto Superior de Estudios Humanísticos y Filosóficos. Cinco meses atrás no se conocían, se habían cruzado en algún que otro evento, pero nunca hablaron. Hasta que el profesor César Zapata los presentó, sabiendo que serían el uno para el otro y que de esa camaradería nacería un gran proyecto.

Noche filosófica

Es viernes a la noche, el escenario de hoy es Drácena, un bar céntrico que aglutina actividades de jazz, poesía y, esta vez, filosofía. Ellos se encuentran ultimando detalles. A pesar de ser el tercer ciclo de la actividad, la ansiedad los envuelve y las dudas sobre si habrá participantes, si la charla será la esperada o si el debate será fructífero inundan sus pensamientos.

“Los objetivos principales de Filosofía en el Bar son: convertirse en un espacio de encuentro, en el cual estudiantes, docentes y personas en general puedan presentar y difundir sus trabajos de investigación, de filosofía o de ciencias humanas; y por otro lado, someterlos a críticas, presentando a un público que pueda preguntar y opinar, para que a través del diálogo se pueda enriquecer y fortalecer el trabajo”, explica Sebastián.

Las personas van llegando y las exponentes se ponen un poco nerviosas también. Gabriela Ríos y Rebhecka de Lemos, protagonistas de esta presentación, compartirán su investigación sobre El discurso como noticia: análisis crítico en mutación.

El trabajo de las chicas fue realizado para obtener el título de grado en la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UNA y hoy lo presentan al público en general. Y es que la esencia del evento es devolver a la filosofía a su hábitat natural, salir de la academia y llevar el pensamiento y el conocimiento a espacios públicos, en este caso bares, teniendo en cuenta lo difícil y costoso que es acceder a una educación formal.

Sebastián y Raúl dan la bienvenida a la sesión, en nombre también de la Sociedad Paraguaya de Filosofía a la que pertenecen, y comentan que desde mayo están impulsando estas charlas para conectar a las personas que están produciendo conocimiento y a quienes estén interesadas en él.

“Al principio no teníamos marco teórico, pero empezamos a pedir a los ponentes que nos presenten un ensayo general del tema y luego nosotros les pasamos la metodología que esperamos utilicen. Sucede que estas presentaciones no son como las que se hacen en el colegio o en la facultad, sino que buscamos que sean más dinámicas, que se pueda interactuar con el público, romper con esa unidireccionalidad y, por sobre todo, dar énfasis al debate”, señala Sebas.

En el caso de Gabriela y Rebhecka, ellas utilizan un proyector para exhibir videos e informaciones, pero los distintos expositores han usado pizarra, carteles o tableros para ilustrar las diferentes teorías. Otros solo llevan el micrófono como aliado.

El ambiente que se genera es distendido, lejos de la formalidad y la presión de las aulas. Tomando una cerveza o fumando un cigarrillo, los asistentes se sienten tranquilos, mientras que también están aprendiendo.

Para su tesis, las exponentes se basaron en la teoría del lingüista Teun Van Dijk, quien plantea que ningún discurso público es inocente; y en la de Pierre Bourdieu, quien afirma que los medios de comunicación son fabricadores de realidades. A partir de allí, realizan una lectura más crítica de la información que ofrece la prensa y analizan cómo los diarios nacionales más importantes abordaron la huelga de campesinos en el 2014.

“Cada ciclo es una experiencia diferente, desde el equipamiento y el sonido, pasando por el modo en que se utiliza el espacio, hasta las perspectivas que teníamos al principio. Sin olvidar cómo enfocamos las primeras charlas y cómo van mutando actualmente. Lo bueno es que los amigos se fueron sumando también con el apoyo, como Esteban Servín Hütter, quien nos hace las fotos; o Kari Canclini, quien nos da una mano en la parte audiovisual”, comenta Raulín.

La presentación dura entre 30 y 40 minutos y da lugar al tan ansiado debate. El público aplaude y las preguntas no tardan en llegar. “¿Por qué?”, “¿para qué?”, “¿no creen que…?”, “a mí me parece que…”, “yo estaba leyendo a tal autor y este justamente decía que…”.

De repente, se respira intelectualidad, la discusión llega a un punto de no retorno y algunos hasta proponen llevar la teoría a la acción. Pero mientras tanto, las conclusiones se quedan con los participantes, con el compromiso de reproducirlas en otros espacios y seguir repensando la realidad, porque si no ayudan a promover el pensamiento crítico y el intercambio de ideas, para Raulín, esto sería un fracaso.

“La idea ahora es ir juntando las síntesis de las ponencias, para tener un registro y en algún futuro capaz publicarlas en una plataforma o hasta en un libro. Lo mismo pasa con las grabaciones audiovisuales, queremos documentarlas para luego compartirlas en YouTube u otro medio”, dice Sebas.

Sebastián Arestivo y Raúl Acevedo.

Sebastián Arestivo y Raúl Acevedo.
Descentralizar el conocimiento

Raúl y Sebastián conocieron a muchas personas durante las sesiones de Filosofía en el Bar, de distintos ámbitos y también de otras ciudades. Algunas de ellas incluso los invitaron a llevar el evento al interior del país, ofreciéndoles traslados y espacios en centros culturales.

Según Raúl, trasladar las charlas más allá del centro es una idea que ya estaba rondando sus cabezas, y ahora la establecieron como una meta a cumplir. “El conocimiento se concentra en Asunción. Pareciera ser que no hay líneas de fuga. Entonces nosotros queremos salir de acá e ir a Areguá, Ypacaraí, Coronel Oviedo, Villarrica, Ciudad del Este, que son ciudades en donde estamos estableciendo contactos”, detalla.

Sebastián agrega que quieren romper con la hegemonía de la capital, ya que se constituyen como un proyecto antihegemónico, autónomo, independiente y sin fines de lucro. “Hay un montón de gente que está apoyando, los bares que nos ceden el lugar y también las personas que exponen ad honorem. Eso es lo más lindo de todo, gente que busca participar en un espacio alternativo sin la expectativa de ganar dinero. Por eso tampoco cobramos entrada y le pedimos al local que no lo haga”, señala.

Raúl bromea que él solo quería hablar de filosofía y tomar cerveza, pero se dieron cuenta de que las personas necesitan este tipo de espacios y que la iniciativa da para mucho más. Ambos sueñan con popularizar la filosofía, llegar a más gente y que las discusiones no solo se den en bares o cafés, sino nuevamente en las plazas y en las calles, el ágora.

……………………………………………

Sociedad Paraguaya de Filosofía

Filosofía en el Bar es una de las iniciativas que promueve la Sociedad Paraguaya de Filosofía, un gremio integrado por estudiantes y docentes de la UNA y el Isehf que tiene como fin la difusión y producción de conocimientos filosóficos. Es un colectivo en el que cualquier persona con interés en la filosofía puede asociarse y participar en las diferentes actividades, como seminarios y conferencias.

……………..

¡A debatir!

Filosofía en el Bar ha impulsado tres ciclos y siete ponencias hasta la fecha en Literaity y Drácena, tocando temas sobre Baruch Spinoza, Max Horkheimer, filosofía latinoamericana y el rol de la publicidad y los medios de comunicación.

La última charla del mes será en Drácena, el viernes 28 de setiembre, a las 20.00, y se desarrollará la charla Resistencia al poder y estética de la existencia de M. Foucault, por Nicolás Gayol.
revista Vida

Sigue leyendo
Comentarios

Tendencias